Doble vara

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Uno de los fundamentos que sostienen la pretendida beatificación de Monseñor Enrique Angelelli es que, según los defensores de esta beatificación, oficialmente, para la justicia argentina, el prelado fue asesinado. Es, dicen, palabra oficial.

No vamos a entrar ahora, no es el punto que interesa en este escrito, a relatar cómo la justicia, cuando funcionaba normalmente, declaró que el hecho fue un accidente y que luego, durante el nefasto gobierno de Néstor Kirchner, se reinterpretaron los hechos y se dieron vuelta las conclusiones para determinar que fue un asesinato. Es una situación ridícula que no viene al caso hoy analizar en este blog, pero infinidad de personas, con diversos y contundentes argumentos, han puesto al descubierto la patraña de quienes impulsan esta beatificación. Incluso, desde el punto de vista jurídico, el caso no está cerrado ya que con muy poco se puede reabrir una nueva investigación y poner a andar la rueda de la justicia. No es, bajo ningún punto de vista, un caso que no permita su revisión completa.

Pero quedémonos con que para el Vaticano, Papa Francisco incluido, la justicia argentina ha declarado oficialmente que el hecho fue un asesinato.

Hace pocos días, el actual Papa concedió una entrevista para el olvido a un periodista español para un programa televisivo de Barcelona, cuya duración fue de poco más de una hora. Un periodista y un programa televisivo progres, izquierdosos, más enemigos que amigos de la Iglesia Católica. Un programa televisivo “de cuarta”, como se dice en la Argentina. Uno se pregunta quiénes son los asesores o consejeros del Papa en materia de comunicación para inducirlo a aceptar ser entrevistado por un don nadie. Pero esa es la realidad.

Vayamos al punto. Las preguntas y respuestas fueron sobre diversos temas, pero me quiero detener, específicamente, en una. Al llegar al tema de los muertos y desaparecidos de la guerra civil española, el Papa enfocó el tema desde la perspectiva de los desaparecidos en la guerra que la Argentina sostuviera contra el marxismo durante la década de los setenta del siglo pasado. Dijo el Papa: “En Argentina fueron más de 30.000 en la época de la dictadura. Me tocó de cerca eso. Siempre he defendido el derecho a la verdad sobre lo que pasó; el derecho a una sepultura digna, a encontrar los cadáveres. En Argentina se sigue haciendo. Es un derecho no sólo de la familia, de la sociedad. Una sociedad no puede sonreír al futuro, teniendo a sus muertos escondidos.”

¿Por qué el Papa se hace eco de esta mentira, usada como caballito de batalla por el terrorismo, de que hubo 30.000 desaparecidos durante esa guerra?

Absolutamente todos los argentinos con el mínimo de información sabemos que eso es una mentira. Lo sabemos quienes sufrimos el accionar criminal de la mayoría de los desaparecidos y lo saben, porque saben que mienten, los terroristas y sus simpatizantes.

Hace pocos años, el militar retirado y periodista José Luis D’Angelo Rodríguez publicó el libro “Mentirás tus muertos”. Libro definitivo, incontrastable, que no ha tenido ni tendrá respuesta. En el escrito, D’Angelo prueba la farsa de este número, consigna quienes y dónde se inventó la cifra de 30.000, con qué fin, cómo se “trucharon” los registros y, por supuesto, porque la izquierda es maestra en eso de defraudar al estado, cómo se pagaron indemnizaciones, que, al día de hoy, sobrepasan los 97.000 millones de pesos. Indemnizaciones, en muchos, casos fraudulentas. Al cambio de hoy, más de dos mil millones de dólares, en reparaciones a desaparecidos y detenidos por atentar contra la nación. Y seguimos pagando.

El libro fue presentado con una denuncia y pedido de investigación por esta escandalosa defraudación ya que las indemnizaciones fueron pagadas sin control. Por supuesto que el gobierno cobarde y cómplice de Mauricio Macri, al día de la fecha, no ha hecho nada al respecto.

Pero vamos al número de desaparecidos, también estudiado exhaustivamente por D’Angelo.

El Papa dice que son más de 30.000. ¿De dónde sacó ese número?

Vamos a los registros oficiales del gobierno argentino, que tanto interesan al Vaticano.

El último informe, del gobierno de Cristina Kirchner, determina que hubo, entre 1966 y 1983, la cantidad de 7018 desaparecidos. Reitero, cifra oficial.

Si para la Argentina la cifra apenas supera los siete mil, ¿por qué sostiene el Jefe de Estado del Vaticano que “hubo más de 30.000”? ¿Puede un Jefe de Estado hablar de un tema tan delicado para otro estado sin tener cabal conocimiento del tema? Si va a hacerlo, cosa que no sé si corresponde, debe hacerlo con la palabra oficial del otro estado, como lo va a hacer con el caso Angelelli.

También Francisco debería explicar a los televidentes españoles, que la casi totalidad de los desaparecidos formaban parte de ejércitos guerrilleros, bandas de criminales que sumieron a la nación Argentina en una época de luto.

Dice el Papa que “Una sociedad no puede sonreír al futuro, teniendo a sus muertos escondidos.”

Es cierto.

Tampoco podrá sonreír si va a edificar su historia sobre la mentira.

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